Los niños no siempre tienen las palabras para expresar lo que sienten. Sus dificultades emocionales y psicológicas se manifiestan a través de conductas, cambios en el sueño, la alimentación o el rendimiento escolar. Identificar las señales a tiempo puede marcar la diferencia entre una intervención breve y eficaz o años de dificultades acumuladas.
¿Cuándo es normal y cuándo es una señal de alerta?
Todos los niños pasan por fases difíciles. El criterio fundamental es si la conducta o emoción:
- Persiste más de lo esperado para la edad
- Interfiere significativamente con la vida cotidiana (escuela, familia, amigos)
- Supone un sufrimiento real para el niño
No es una señal de mal funcionamiento que un niño de 2 años haga rabietas, que un niño de 6 tenga miedos nocturnos o que un adolescente discuta con sus padres. Sí lo es si estas conductas son tan intensas o frecuentes que interfieren con su desarrollo normal.
Señales de alerta por edades
En bebés y niños de 0-3 años:
- Llanto excesivo inconsolable no explicado por causas médicas
- Dificultades severas de alimentación o sueño persistentes
- Poco contacto visual, ausencia de sonrisa social (pasados los 3 meses)
- No balbucea ni imita sonidos a los 12 meses
- No señala ni dice palabras a los 12-15 meses
- Pérdida de habilidades ya adquiridas (siempre requiere evaluación urgente)
En edad preescolar (3-6 años):
- Rabietas muy intensas y frecuentes (más de 3-4 semanales, durando más de 30 minutos)
- Miedos muy intensos que interfieren con la vida diaria (no querer salir de casa, no dormir solo)
- Comportamiento agresivo frecuente (pegar, morder, gritar)
- Problemas severos de control de esfínteres (enuresis o encopresis sin causa médica)
- No querer ir a la guardería o colegio de forma persistente
- Lenguaje muy retrasado respecto a la media de sus iguales
En edad escolar (6-12 años):
- Caída significativa y sostenida del rendimiento escolar
- Negativa a ir al colegio o quejas somáticas frecuentes (dolor de cabeza, barriga) solo en días lectivos
- Indicios de acoso escolar (vuelve triste, evita hablar del colegio, heridas inexplicadas)
- Conductas repetitivas rituales (contar, ordenar) que le causan malestar o interfieren con el tiempo
- Tristeza persistente o llanto frecuente sin causa clara
- Pérdida de interés en actividades que antes le gustaban
- Cambios bruscos de carácter sin motivo aparente
- Mentiras o robos frecuentes en casa
- Comportamiento muy impulsivo, incapacidad de mantener la atención (posible TDAH)
- Miedos intensos (a la muerte, a la enfermedad, a la separación de los padres)
- Aislamiento social: deja de relacionarse con amigos, no quiere salir
En adolescentes (12-18 años):
- Estado de ánimo bajo persistente (más de 2 semanas: tristeza, desesperanza, vacío)
- Cambios bruscos de personalidad o conducta
- Aislamiento social extremo
- Descenso severo del rendimiento académico
- Problemas con el sueño o el apetito
- Conductas de riesgo (consumo de alcohol/drogas, conducta sexual de riesgo)
- Signos de autolesiones (marcas en brazos, piernas; ropa larga en verano)
- Comentarios sobre no querer vivir, sentirse una carga
- Restricción severa de la alimentación o compensaciones (posible trastorno alimentario)
- Síntomas de ansiedad intensa (ataques de pánico, fobia social)
Situaciones que siempre justifican consulta psicológica
Independientemente de la intensidad o la edad, busca evaluación psicológica ante:
- Cualquier mención de hacerse daño o no querer vivir (evaluar riesgo suicida)
- Trauma reciente (accidente, pérdida, abuso, separación conflictiva de los padres)
- Diagnóstico de trastorno del desarrollo (autismo, TDAH) para orientar el apoyo
- Divorcio conflictivo con efectos visibles en el hijo
- Situación de acoso escolar
- Pérdida de un ser querido con duelo complicado
¿Cómo trabaja un psicólogo infantil?
La terapia psicológica con niños es diferente a la terapia de adultos. Los psicólogos infantiles utilizan:
Juego terapéutico
El juego es el lenguaje natural del niño. A través del juego simbólico, los dibujos y las narrativas, el psicólogo observa el mundo interno del niño y trabaja los conflictos de forma no invasiva.
Terapia cognitivo-conductual adaptada
Para niños mayores de 8-9 años: identificar pensamientos automáticos negativos, técnicas de regulación emocional, exposición gradual (fobias, ansiedad).
Trabajo con padres y familia
Fundamental: el psicólogo orienta a los padres sobre cómo responder de forma más eficaz, modifica dinámicas familiares que pueden estar manteniendo el problema. Sin este componente, los resultados son mucho menos duraderos.
Coordinación con el colegio
Cuando el problema tiene manifestación escolar, el psicólogo puede (con autorización) coordinarse con el orientador o los profesores.
¿Con cuántas sesiones se consiguen resultados?
Depende del problema y la edad, pero en general:
- Problemas situacionales (reacción a divorcio, pérdida reciente): 8-15 sesiones
- Fobias específicas: 4-8 sesiones con exposición
- TDAH: Tratamiento más largo (6-12 meses) con seguimiento continuo
- Trastornos de ansiedad, depresión: 16-24 sesiones con seguimiento
La frecuencia habitual es semanal o quincenal, adaptando el ritmo según la respuesta.
¿Necesitas un psicólogo infantil?
Si reconoces varias de las señales descritas en tu hijo o la situación te genera preocupación, es mejor pedir una primera consulta y que el especialista determine si hay algo que trabajar. Un psicólogo infantil experimentado puede hacer una evaluación inicial en 2-3 sesiones y orientarte sobre el enfoque más adecuado.
En Dame un psicólogo encontrarás psicólogos colegiados especializados en psicología infantil y adolescente en toda España.



